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Es posible que la Asociación Reto a la Esperanza sea reconocida hoy en día como una gran obra social y una buena ONG, ya que desempeña un papel importante en medio de la sociedad, principalmente en cuanto a su labor de ayuda a los toxicómanos. Sin embargo, queremos resaltar que lo que tiene verdadero valor en RETO y lo único que merece ser reconocido, no es nada de lo que tenemos o podemos hacer para ayudar a otros, sino lo que Dios, por medio de su Hijo, ha hecho en muchos de nosotros. Ésta es la raíz de todo lo que hacemos y nuestra verdadera motivación. Después de algunos años de existencia queremos seguir adelante con el mismo propósito con el que RETO empezó, que es el de llevar un mensaje de verdad, esperanza y vida a una humanidad que está perdida, no solamente en las drogas y en la delincuencia, sino en la política, en el humanismo, en la religión, en la ciencia…, y en tantas y tantas cosas que hacen que el hombre ponga su esperanza fuera de Dios y del propósito que Él tiene para su vida. La confianza en los sistemas de gobierno y en la sabiduría de los hombres que contradicen y tratan de anular los principios que Dios estableció en su Palabra, llevará cada vez más al mundo a la confusión y al caos. Por eso en RETO queremos seguir confiando en Él y teniendo la Biblia como nuestra guía, ya que en ella se encuentran todas las respuestas que el hombre necesita, y que le han sido dadas por su Creador. |
Cuando Dios envió a su Hijo Jesús a este mundo con el propósito de dar su vida para salvar a todo aquel que en Él crea, el sistema político de aquel tiempo, representado por Herodes, intentó sin éxito acabar con Su vida, cobrándose en el intento la vida de miles de niños inocentes. No debemos culpar a Dios por lo que el hombre está haciendo en contra de sí mismo al no querer creer en Jesús como su Señor y Salvador, y darle la espalda. Ir en contra de Jesús y Su palabra, como hizo Herodes, querer que esté fuera de nuestra sociedad, de las leyes que nos rigen, de la educación para nuestros hijos, de nuestras vidas personales, de nuestros hogares…, sólo nos traerá una cada vez más grande decadencia moral y espiritual, y como consecuencia, nuestra propia destrucción. Jesús, el Hijo de Dios, nació, murió y resucitó, cumpliendo así el plan perfecto de salvación que había sido anunciado miles de años antes; nada ni nadie pudo impedirlo, y nada ni nadie podrá impedir que se cumpla cada palabra que ha salido de Su boca y que hoy está a nuestro alcance; la Biblia. El día que RETO se aleje de estas verdades habrá perdido su verdadera razón de existir. Cualquier ayuda que no dirija al hombre hacia descubrir el propósito por el cual ha sido creado y la libertad que esta gran verdad trae al corazón del ser humano que lo experimenta, será vana. |