Siempre he confiado en que Dios quería derramar una fe verdadera
en aquellas personas que, por su situación de vacío e insatisfacción,
buscan un cambio real en sus vidas.
He conocido a aquellas personas, personas que encontraron lo que buscaban:
paz en su interior, perdón para con su alrededor, una vida de esperanza y
por supuesto “fe”. Ésta es, sin duda, la mayor razón del éxito de Reto.
Miles de personas han pasado por nuestras puertas,
teniendo la opción de dejar las drogas y llenarse con algo de mucho más valor. Algunos no lo han
aprovechado, pero otros lo han hecho al máximo. Entraron en Reto como desechos humanos, rechazados
por la sociedad, siendo una carga para sus familias y sin propósito para vivir. Pero finalmente
salieron como verdaderos creyentes, con sus familias restauradas, queridos por sus compañeros y
siendo un ejemplo dentro de la sociedad.
Poniendo como base en sus vidas el Amor de Jesús, hoy tienen la
oportunidad de estar en varios países dedicados a cuidar, alimentar y acompañar al necesitado,
compartiendo sus vidas y sus testimonios no solamente para ayudar a salir de las drogas,
sino también para intentar cambiar la sociedad a mejor.
Han entendido que un país sin una creencia correcta en Dios está destinado a
caer tarde o temprano.También han entendido que los países los formamos los
individuos que somos los responsables de contribuir desde nuestra fe con hechos.
Después de estos años de experiencia trabajando con todo tipo de personas y profesionales
he visto agnósticos, religiosos, humanistas, ateos... pero tengo que destacar las personas
de Reto que han llegado a tener la razón de vivir en Jesús, pues nos han guiado por el buen camino.