El trabajo
es una parte muy importante en la dinámica
diaria del programa, y su función es triple:
Por un lado, cumple una función terapéutica.
La mayoría de los jóvenes que ingresan
en nuestros centros, han perdido el respeto por
sí mismos y las ganas de vivir. El aprender
un oficio y el ir asumiendo resoponsabilidades,
contribuye eficazmente a la recuperación
de la autoestima, algo fundamental para empezar
a luchar por su futuro.
Desde el mismo momento de su ingreso, el interno
empieza a prepararse para su reinserción
en la sociedad. El trabajo no sólo le ofrece
un recurso indispensable para ese fin posterior,
sino que además, le ayuda a forjar el carácter
con hábitos de disciplina, cumplimientos
de horarios; consecución de objetivos,
etc.
Puesto que la Asociación no recibe otra
clase de ingresos (subvenciones públicas
o privadas), los beneficios obtenidos por los
trabajos de los internos, junto con los donativos
de empresas y particulares, constituyen las únicas
fuentes de financiación con que cuenta
para el desarrollo de toda su labor social. Este
hecho añade un sentido de responsabilidad
mayor al interno, pero a la vez de "pertenencia",
al sentirse parte de un equipo que lucha por un
mismo objetivo común. |